Buena Manteca
Carlos Rojas
criticarojas@gmail.com
Caracas.- Tenía tiempo sin que un grupo teatral me atrapara, esto me sucedió durante la IX Muestra Internacional de Teatro y Títeres en las Comunidades, hace poco descubrí a una agrupación teatral emergente llamada Teatro K Producciones, bajo la dirección del talentoso joven Morris Merentes. Este colectivo ha seleccionado Manteca del dramaturgo cubano Pedro Alberto Torriente. Obra clave en estilo realista, Torriente transita hacia un teatro vanguardista, con influencias cinematográficas, rupturas temporales, monólogo interior, empleo de lo simbólico y de las acciones simultáneas.
A ello se unen su excelente sistema de diálogos, lo poético de su lenguaje y esa maestría para solapar pasado lejano, pasado reciente y presente, y sobre todo, el talento para plasmar personajes intensos, de profundas contradicciones humanas. Esas criaturas atormentadas por el peso de la culpa de sus acciones anteriores que ora exorcizan, ora parecen como fantasmagorías de las que no pueden escapar.
Tres hermanos se hayan encerrados en la casa, ahí han acumulado manteca, esperanzas, sueños. Hermosos anhelos pero también odio, frustraciones, envidia, egoísmos y pequeñas crueldades. Esto ocurre en lo personal; el tiempo ha transcurrido y ahora crecidos ven reflejados en los espejos que los rodea la monstruosidad de las acciones cometidas. El dramaturgo añade un contexto signado por la presencia rusa que se ha enseñoreado sobre los principios identitarios de Cuba. Tanto Pucho, Dulce, como el fantasmal Celestino son asediados de nuevo por el bloqueo cubano, lo cual acelera la decisión de los hermanos al final de la pieza. Asesinar una enorme y excesiva cerda.
La incorporación al texto principal del fragmento <domingo, 24 de octubre de 2010
Critica (Carlos Rojas)
Buena Manteca
Carlos Rojas
criticarojas@gmail.com
Caracas.- Tenía tiempo sin que un grupo teatral me atrapara, esto me sucedió durante la IX Muestra Internacional de Teatro y Títeres en las Comunidades, hace poco descubrí a una agrupación teatral emergente llamada Teatro K Producciones, bajo la dirección del talentoso joven Morris Merentes. Este colectivo ha seleccionado Manteca del dramaturgo cubano Pedro Alberto Torriente. Obra clave en estilo realista, Torriente transita hacia un teatro vanguardista, con influencias cinematográficas, rupturas temporales, monólogo interior, empleo de lo simbólico y de las acciones simultáneas.
A ello se unen su excelente sistema de diálogos, lo poético de su lenguaje y esa maestría para solapar pasado lejano, pasado reciente y presente, y sobre todo, el talento para plasmar personajes intensos, de profundas contradicciones humanas. Esas criaturas atormentadas por el peso de la culpa de sus acciones anteriores que ora exorcizan, ora parecen como fantasmagorías de las que no pueden escapar.
Tres hermanos se hayan encerrados en la casa, ahí han acumulado manteca, esperanzas, sueños. Hermosos anhelos pero también odio, frustraciones, envidia, egoísmos y pequeñas crueldades. Esto ocurre en lo personal; el tiempo ha transcurrido y ahora crecidos ven reflejados en los espejos que los rodea la monstruosidad de las acciones cometidas. El dramaturgo añade un contexto signado por la presencia rusa que se ha enseñoreado sobre los principios identitarios de Cuba. Tanto Pucho, Dulce, como el fantasmal Celestino son asediados de nuevo por el bloqueo cubano, lo cual acelera la decisión de los hermanos al final de la pieza. Asesinar una enorme y excesiva cerda.
La incorporación al texto principal del fragmento <
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