viernes, 17 de mayo de 2013

Crítica Joaquin Lugo "El Banquete Infinito"


Banquete político

En la Sala Rajatabla, Teatro K Producciones presentó El banquete infinito, texto del cubano Alberto Pedro Torriente, producción artística de Jesús Hernández, producción general y dirección de Morris Merentes.

Un gobierno es derrocado y otro asume el poder. Se cambia un sistema por otro que quiere llamarse distinto y no usar las mismas palabras. Jerarca, el líder anterior, es sustituido por Paradigma, el nuevo, y lo acompañan en el poder: Averrara, una luchadora que quiere erradicar el hambre, Perogrullo, un payaso que fue asesor fue líder anterior, y tres militares travestidos: Virilprimera, Virilsegunda y Viriltercera.

Con este argumento arriesgado y cargado de símbolos, se propone una excepcional puesta en escena que refuerza la propuesta del texto con las acciones e intenciones de los personajes. Sin embargo, la atmósfera se diluye después de las primeras escenas porque es necesario mantener el ritmo y la energía que lleva el protagonista, profundizar en los símbolos que expresan los personajes y transmitir lo que el texto connota. Al final, la atmósfera se recupera impulsada por el desenlace.

La ambientación es consistente gracias al diseño de escenografía y vestuario de Josmary González. Los elementos escénicos fueron realizados con metal y crean un espacio frío y rígido. Una mesa central, la silla del líder y un balcón son los focos escénicos. El vestuario delinea con certeza a cada personaje, sobre todo a los militares y a Perogrullo, quienes también llevan un maquillaje significante.

Las actuaciones están correctas. Luis Carlos Boffill diferencia sus roles. Se enfoca en la intensidad para el Jerarca y en el sentido de los matices para Paradigma, aunque ambos sean en esencia el mismo. Julio César Marcano es veraz en su rol de Perogrullo y Varinia Arráiz es pertinente en sus intenciones como Averrara, al igual que Orlando Paredes en su trabajo vocal y corporal como Virilprimera. Por su parte, Tony Ochoa como Virilsegunda puede manejar mejor la intensidad sin vociferar y Christian Ponte como Viriltercera posee fuerza y veracidad.

Por último, es imposible no relacionar los símbolos de la realidad cubana que plantea el autor y el entorno latinoamericano, Venezuela incluida. Aunque se cambie de gobierno, los dirigentes políticos forman parte de un banquete infinito que consume los recursos del Estado y olvida los deberes con el pueblo, conglomerado o gente, como quiera llamarse. Además, cargan sus discursos de eufemismos y frases sin sentido para conectarse con sus seguidores. Por todo esto, quedo en espera de nuevas presentaciones de esta arriesgada propuesta.

Función : 2 de Septiembre de 2012

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